Mírame. Te escondes y no sé por qué. ¿Acaso te doy miedo? ¿No piensas mirarme directamente? Ah, ya sé, no es temor, es vergüenza, la vergüenza del primer mundo, la del orgullo, la del capital, la del compre más por un falso menos... sí, ahora lo entiendo.
Soy tu conciencia, escúchame, mírame. Con un ojo miras, te lamentas y te sientes perdido sin saber qué hacer; pero necesito que me mires con ambos ojos, aparta ese brazo, por favor...
No sientas vergüenza por estar perdido, lamenta no buscar el camino, no pararte a pensar. Atrévete a servirte de tu propio entendimiento. Pero necesitas ver, mirar, observar... aparta ese brazo, por favor...

