Hay miradas que no te dejan indiferente, que no deberían hacerlo. Las ves y te preguntas: ¿qué se esconde detrás de esa expresión, qué palabras mudas parecen dirigirme esos ojos?
Mi tarea más difícil siempre que intento dibujar un retrato es captar ese mensaje. A veces me invento vidas, situaciones, historias... a falta de realidad, ¿por qué no un poco de ficción?
Estas son dos de esas miradas. El primer retrato es uno de los primeros que hice, con el segundo ya tenía un poco más de práctica.
Espero que consigan deciros algo.


El primero me sugiere un niño travieso, que pasa por muchas miserias, pero que es avispado como para saber sacarse las castañas del fuego. Independiente, autosuficiente, como si no necesitara a nadie, pero en el fondo está deseando que le den la oportunidad para demostrar lo cariñoso que puede llegar a ser.
ResponderEliminarLa niña me parece más triste, me recuerda a aquella portada del National Geografic que dio la vuelta al mundo, y me transmite mucha más pena y desesperanza que el primero. Como si estuviera vivendo una realidad sin futuro y sin posibilidades de mejorar.
No sé si he acertado con las ideas que tenías en la cabeza cuando los hiciste, pero bueno :)